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viernes, 21 de febrero de 2014

Cuestiones domésticas


Un poema para todos aquellos que han conseguido mantener su relación después de tantos y tantos lavados.



viernes, 7 de febrero de 2014

La que no es Rebeca


Anoche ella soñó que volvía a Manderley nuevamente. Como de costumbre, esperó a que la poseyera el poder sobrenatural de los que sueñan y atravesó la verja. Siguió el camino retorcido y tortuoso, atenta a todas las señales, buscando cualquier indicio. Al llegar al desolado caserón, aguardó a que la luna lo iluminara buscando algo que no hubiera visto antes tras las ventanas.

Son muchas las veces en que la señora de Winter ha regresado a este sueño.  Siempre con la esperanza de saber. Sólo que ahora no es la ingenua y cándida dama de compañía con la que Maxim se casó. Después de tantos años, se ha agotado su paciencia y viene dispuesta a todo. Y ellos lo saben.


-Cualquier personaje, por insignificante que sea, tiene derecho a saber su nombre verdadero. Si consigo averiguarlo -dice-, no quedará lugar donde vuelva a leerse el odioso nombre de Rebecca. La borraré de los sobres, de los bordados, de las mantelerías, de los labios de la señora Danvers. La haré desaparecer hasta de los mismos títulos de crédito.

Por eso todos los personajes guardan con tanto celo su nombre de pila: Tienen miedo de que todo se vaya al traste si ella consigue adivinar cuál era su nombre antes de ser, simplemente,  la otra, la señora de Winter, la que no es Rebecca. Temen que, si ella adivina quién es y consigue cambiar el  nombre a la película, nadie volverá a considerarla una obra maestra de la historia del cine.

Y ese es un precio que en Manderley ninguno está dispuesto a pagar. 


El viento de la luna

En julio de 1969, mientras los miembros de la tripulación del Apolo XI alcanzan la luna, un niño, allá en Úbeda, está iniciando su camino a la pubertad y la adolescencia. La vida, que hasta hace poco era un refugio seguro en el que crecer, va quedando muy atrás y no resulta suficiente para ese chico que no desea ser un agricultor, un eslabón más en una cadena que se remonta muy atrás en el tiempo.

Una novela que consigue, con la maestría de siempre de Muñoz Molina, ir imbricando las noticias sobre el viaje a la luna de los astronautas americanos y los sucesos de unos días de verano en la adolescencia de un niño que quiere también marcharse muy lejos.  

Un relato magistralmente narrado que acerca a cualquier lector a su propia infancia. Está lleno de reflexiones acertadas sobre este periodo de nuestras vidas en la que la vida de nuestros padres es precisamente aquello de lo que queremos huir.